El romance del caracol y la niña de pelo rizado

En un jardín florido, de encanto sin igual,
vivían unos caracoles, con su ritmo peculiar,
entre las hojas verdes, en su hogar natural,
bajo el sol radiante, en un dulce arrullo celestial.

Una niña de pelo rizado, de risa cristalina,
descubrió aquellos seres en su rutina,
y con ternura y alegría, los acogió en su morada,
convirtiendo su hogar en una tierna camaradería.

Los caracoles pequeños, con su caparazón brillante,
se deslizaban suavemente, sin prisa ni desgaste,
la niña los observaba, con ojos llenos de asombro,
y en su corazón, crecía un lazo tierno y profundo.

Juntos compartían momentos, en un baile de alegría,
la niña y los caracoles, en su dulce sinfonía,
entre risas y suspiros, tejían sus historias,
enlazando sus vidas, en un lazo de memorias.

Los caracoles, con sus trazos en espiral,
pintaban en el corazón de la niña un mural,
y en cada movimiento, un mensaje transmitían,
de amor y amistad, que nunca se extinguiría.

En cada tarde dorada, bajo el sol que los ilumina,
la niña y los caracoles, vivían su rutina,
un romance encantado, entre risas y canciones,
donde la magia se entrelaza en sus corazones.

Así, la niña de pelo rizado, con sus amigos caracol,
seguía su aventura, llena de amor y arrebol,
y en la eternidad de aquel romance, siempre encontrarán,
la belleza de la unión, que en sus almas perdurará.

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